Una migración segura comienza antes de instalar
Windows 10 finalizó su soporte general el 14 de octubre de 2025. El sistema no deja de arrancar por ello, pero ya no recibe gratuitamente las correcciones de seguridad ordinarias de Microsoft. Para muchos equipos que no cumplen los requisitos de Windows 11, Linux Mint es una alternativa razonable: ofrece un escritorio tradicional, herramientas gráficas para las tareas habituales y una base de software mantenida. La versión estable actual es Linux Mint 22.3 “Zena”, una edición de soporte prolongado mantenida hasta 2029.
Migrar no consiste simplemente en grabar un USB y pulsar “Instalar”. El trabajo importante es descubrir qué dependencias tienes en Windows. Conviene inventariar programas, licencias, periféricos, cuentas, marcadores, correo local, certificados, máquinas virtuales y formatos de archivo. Una aplicación imprescindible que solo funcione en Windows puede justificar mantener un arranque dual, usar una máquina virtual o retrasar la sustitución completa. Wine puede ejecutar cierto software, pero no debe considerarse una garantía de compatibilidad.
Antes de tocar las particiones, crea al menos una copia externa de tus documentos y comprueba que puedes abrir varios archivos desde otro equipo o desde el propio USB live. Exporta los marcadores del navegador, identifica dónde guarda los datos cada programa y conserva las claves de recuperación de BitLocker. Si vas a mantener Windows, desactiva su inicio rápido y suspende el cifrado antes de redimensionar la partición. No confundas sincronización con copia: borrar un archivo sincronizado puede eliminarlo también en la nube.
El USB live permite iniciar Linux Mint sin instalarlo. Es la prueba decisiva para verificar Wi-Fi, Ethernet, sonido, cámara, Bluetooth, suspensión, brillo, teclado, panel táctil, monitores e impresora. También sirve para confirmar que el disco interno aparece correctamente y que el equipo arranca en modo UEFI. Si algo esencial falla en esta fase, investiga el controlador o prueba una imagen HWE antes de modificar el disco.
La instalación limpia es la opción más sencilla y robusta cuando Linux Mint sustituirá por completo a Windows. El arranque dual conserva ambos sistemas, pero añade complejidad: exige espacio libre, una tabla de particiones coherente y cuidado con el cifrado y el cargador de arranque. En ambos casos, el instalador debe arrancarse en el mismo modo UEFI utilizado por Windows. Si eliges el particionado manual, Linux Mint necesita una raíz montada en /; el sistema de archivos recomendado es ext4.
Después de instalar, aplica las actualizaciones, revisa el Administrador de controladores, configura Timeshift para el sistema y restaura tus datos de forma selectiva. Instala aplicaciones desde los repositorios oficiales o el Gestor de software siempre que sea posible. Mantén la copia de Windows sin borrar durante varios días, hasta verificar flujos reales: videollamadas, documentos, escáner, firma digital, banca, trabajo remoto y copias de seguridad. Solo entonces la migración puede considerarse terminada.
- Haz inventario de programas, datos, cuentas y periféricos.
- Conserva una copia externa verificada y las claves de BitLocker.
- Prueba todo el hardware desde el USB live.
- Elige instalación limpia o dual según tus dependencias reales.
- Actualiza, configura instantáneas y valida tu trabajo cotidiano antes de borrar Windows.
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